Son muchas las problemáticas que aparecen a lo largo de la evolutiva que pueden tener un apoyo atajando dificultades futuras. En un momento dado, una conducta que en un estadio evolutivo se podría considerar como “normal” puede ser desadaptada según el contexto y cronología. La intervención temprana favorece su reconducción y adaptación al medio de interacción. Para ello es importante realizar un diagnóstico y una intervención tanto con el niño como con su familia para que su impacto sea lo menos agudo posible.

A partir de la infancia coincidiendo con la propia configuración de la personalidad nos encontramos con problemáticas de diversa índole:TDAH, autismo y psicosis, trastornos de conducta, trastornos del aprendizaje, eneuresis y encopresis, depresión infantil…etc que no le permiten al niño adaptarse al entorno y, por ende un sufrimiento por lo que ello conlleva.

Hemos de dotar a nuestros pacientes de estrategias que le permitan romper con estas dificultades que le permitan ser y hacer a pesar de.

Aliviar el sufrimiento que le están reportando sus dificultades a la vez que alimentamos su creencia en sus posibilidades.